lunes, 4 de septiembre de 2017

TÚ NO SABES...

Ojalá un día sepas la verdad, no para que te duela, sino para que veas toda la sangre, todo el dolor, todas las lágrimas, insomnios, pesadillas, discusiones, frustraciones, miedos y líneas rotas que vales. Para que te des cuenta de una maldita puta vez de todo lo que te ama, lo que un día sacrificó por ti y todo lo que ha vuelto a sacrificar, que te ama tanto que nunca ha podido renunciar a ti, que le has costado… Dios, no tienes ni puta idea… ¿Y a mí? A mí me has costado un corazón, los únicos sueños por los que había luchado, la chica de mi vida y mi puta felicidad, toda mi putísima felicidad.

La amé donde tú la mataste y luego quisiste lo más hermoso que he hecho en la vida: hacerla sonreír… ¿Te lo merecías, maldito cabrón? ¿En serio te merecías lo mejor que hemos tenido los dos en la vida? ¿Su sonrisa, sus ganas de vivir, de soñar, esa mirada que le brilla como si fuera una niña, ese corazón restituido latiendo fuerte? ¿Todo lo que un día le arrebataste de cuajo? No sabes la de noches que le sequé las lágrimas que tú le causaste, aunque me doliera; no sabes todo lo que la abracé mientras tus brazos permanecían cruzados; no sabes… Ni siquiera sabes que todo lo que ella siente por ti le hizo romper una promesa.

Te odio, nunca he odiado a nadie, jamás nadie me ha hecho quemarme de rabia. Y también odio haberme roto en el camino junto a mis sueños, me decepciona haberme rendido, pero tampoco sabes lo larga que es tu sombra en mi vida, las pesadillas que me has provocado, la ansiedad, la preocupación. Hace meses que siento todo tu peso sobre el pie que tienes en mi cabeza. Y ahora… Ahora seca las lágrimas que yo he causado, cura las heridas que he infligido… Joder, hazla feliz, por favor… Porque yo ya no sé, no sé contigo por el medio.

Tampoco sabes lo que he anhelado tener lo que tienes tú, verla despertar cada mañana, su pelo revuelto, el tacto suave y cálido de su piel, sus abrazos cada día, sus buenos días, sus buenas noches, sus besos, dormir con ella… Joder, verla... Estar con ella en una vida, una vida que yo no he conseguido… Nadie en esa vida sabrá que un día estuve con ella, nadie sabrá que nos amamos, que nos escribimos, que tuvimos algo precioso que nos ayudó a salir de nuestros pozos… Y no sabes lo que duele, joder… No sabes el puto dolor que es estar prohibido, que te escondan, ser un secreto, que no puedan hablar de ti mismo porque para el mundo esto es una aberración, un tabú. No sé cómo cojones no se te cae la baba con ella en esa vida que tú sí has conseguido, cómo cojones puedes permitirte el lujo de no valorarla, de ignorarla, de… Dios… No sabes la de veces que he apretado los puños y he deseado cambiarme por ti… Todo, lo hubiera dado todo por ser tú.

Y lo peor es que sé que la culpa no es tuya, pero llevo desde ayer pensando en todo lo que te llevas porque yo no he podido contigo, porque esta situación me desgasta, porque acudes a mi cabeza y arrasas con todo, porque haces que me tiemble el pulso, que me provocas miedo, inseguridad, que me siento tan pequeño ante esa inmensa sombra que proyectas sobre que me quedo sin fuerzas. No sabes la de batallas que tu figura me ha hecho librar contra mí mismo. No me quería rendir, pero la fatiga hace mella y había un momento en el que yo no podía solo, la necesitaba a ella, y la iba hiriendo.

Lo peor es que nunca te olvidaré mientras la sigo amando, lo peor es que no dejaré de preguntarme si la haces sonreír, si estará bien, si duerme por las noches… Lo peor es el daño que le he hecho por ser frágil y es algo que no me lo perdonaré jamás.

Eres el gilipollas que nunca ha sabido lo que tenía; y yo soy aún más gilipollas por saber lo que perdía. En esta vida tendrás lo que más he amado, en este mundo plagado de miedos, dudas, razonamientos, lógica, con los que ni el amor ni yo hemos podido, pero ojalá haya algo más después, algo donde la encuentre, donde no haya llegado tarde, donde no haya miedos y los latidos de un corazón pesen más que el frío cerebro, donde pueda amarla con toda la libertad del mundo y no la soltaré jamás como tantas veces he tenido que hacerlo con lágrimas en los ojos, seré feliz si es que se me puede perdonar lo que he hecho en este mundo.