jueves, 30 de marzo de 2017

INSOMNIO SIN ANESTESIA



Tengo un sueño de neblina que se fumó el monstruo de la razón en un insomnio hecho dolor para el que no me queda anestesia y un corazón en carne viva vomitando latidos en las horas muertas. Pregunta el cisne con su cuello a la luna cuándo entonará su réquiem en el embravecido mar de líneas que se me atragantan junto a los besos caducados que aún no he dado. Vienen los cuervos a picotear la carroña que ha dejado el cadáver de la esperanza yaciendo desnucada en una almohada que se preña de anhelo mientras aborto lágrimas que me tajan cualquier mirada de felicidad que pudiera brillar en mis cansadas pupilas. La noche es de color sepia, las estrellas están oxidadas, la sonrisa de la luna tiene sarro y la nostalgia me orina desde el techo. Me duele la imaginación de tener pesadillas, me duele la cabeza de tanta elucubración inyectada… la piel, de tanta ausencia hecha vacío; la polla, de tanta impotencia; el cuerpo, de tanto frío sin caricia; los huesos, de tanta humedad llorada hacia dentro.
Entonces me duermo, cansado de estar triste, cansado de todo.

sábado, 4 de marzo de 2017

AMANECER DE UN PUÑAL EN EL CORAZÓN



Escancia Ganímedes su mirada,
soledades, lamentos y dolores,
y en su pecho han callado los tambores
al no llegar su amor a la alborada.

¡Oh! ¿Con qué luna habrá sido engañada?
¿Qué estrella habrá robado sus amores,
con sus besos, aromas y sabores?
¿Por qué otra amante ha sido abandonada?

Y toca su mano el cristal que llora.
Lo siente frío, gélido, helador,
cuando con su triste mirada explora

el horizonte, herida en resplandor,
y ve besarse a dos sombras distantes:
a él, sin ella, con otra: Dos amantes.