lunes, 28 de noviembre de 2016

UN AÑO

No sé en qué momento te amé,
qué segundo se hizo latido,
con qué fuerzas me armé,
con qué valentía, locura o desvarío
en el río de mi escritura oscura
confesé querer amar contigo
en esta vida dura
que me arrastra al cruel destino.

Ha llovido un año tras los cristales,
se ha enredado el viento en tu pelo
y se han muerto las inmortales
aguatormentas de tus lacrimales
que profanaban, frías, lentas,
tus mejillas a raudales,
cayendo fuertes y violentas,
creando charcos abismales.

Y era todo tan sentido
en el aquelarre de latidos en mi pecho,
que jamás hubiera retenido
ninguna palabra haciéndose secreto
en lo hondo de mi corazón, sumido
en el dulce néctar de la sinrazón
donde deliraba estar contigo
sintiendo plena satisfacción.

Hoy todo ello es una nimiedad
comparado con el presente,
pues siento por ti una eternidad
de amor en mi corazón latente.

Gracias por este año flor de invierno,
y no olvides que te quiero
en la distancia, en la ausencia
y su incoherencia,
en la presencia...

No olvides que te amo
desde hace ya un año.