miércoles, 21 de octubre de 2015

BANG II



Es muy fácil escribir, demasiado. Es tan cómodo teñir sobre un papel palabras con nuestra sangre… El folio no juzga, no contesta, es una amante muda que se deja violar en silencio, es el abismo donde vuelco mi cobardía, donde moldeo la realidad hasta deshacerla, donde justifico mis errores, donde desordeno el mundo. Es el lugar en el que puedo hacer que llueva hacia arriba para no pisar los charcos, es el único rincón en el que es posible que me quieras.
Ahora los días son más cortos y los insomnios se vuelven inmortales, no sé cuándo se hicieron inmunes a la Trozadona y el whisky no ayuda demasiado. Ahora pareces más guapa en las fotos, tu risa es más dulce en las grabaciones… Ahora todo es demasiado cruel, a pesar de que esto sea lo normal en mí, de que esta situación ya me había matado antes. El propio bucle es lo cruel. Estoy maldito y lo nuestro estaba predestinado a ir al infierno.
 Se me hace muy difícil escribir sobre lo mismo una y otra vez, aunque necesario. El castigo es inevitable en mi vida.
En papel, todo quedará en papel. Hay quien hace un avión con él y lo tira viéndolo desaparecer rápidamente. Yo soy de los que hacen un barco que empieza a dar vueltas mientras agoniza en un remolino, el agua le va calando, el papel se va deshaciendo poco a poco y dan ganas de cogerlo con la mano o tirarle piedras para que acabe naufragando.
Después volveré a casa con las manos en los bolsillos y hurgaré con el dedo algún agujero que haya en ellos hasta convertirlo en abismo. Hay noches en las que abro la nevera y veo que no me quedan milagros, así que no sé qué puedo ofrecer. Ir al Infierno debe ser algo parecido a abrir el frigorífico y no ser iluminado por su luz, la verdad es que nunca me he parado a ver qué modelo de bombilla necesita. Entonces pego un post-it: “Compra un arma”, sobre el de “Cobarde”, al lado de aquel que pretendía ser una nota de suicidio. Siempre está esa maldita canción alegre y optimista que te hace seguir vivo sólo para matar al cantante. Aunque odio más el pesimismo y la maquillada melancolía superficial. He fantaseado con cómo Nacho Vegas y Enrique Bunbury le abrían en canal el pene al cantante de Maldita Nerea. Sonrío antes de vomitar y no me ha dado tiempo a levantar la tapa de “Intranerso”.
Escribiré sobre soledad envasada al vacío sin conservantes ni colorantes, sobre putas que mutan en sacerdotes confesores tras el orgasmo y nostalgia que eyacula semen. Sobre el corto camino al fracaso que te marca de por vida y lo larga que se le pone la polla a la gente para gritar que sólo escribo sobre sexo. Es difícil hacer el amor en un mundo lleno de pervertidos que no saben que me he hundido en coños intentando llegar a un corazón impenetrable.
Últimamente, el papel se está rebelando contra mí aliándose con el mundo. Demasiado cianuro para tan poca anestesia… Aunque mereció la pena haber vomitado un libro sólo por estar abrazado a ti mientras me leías poesías y “Bang”. Todas esas líneas dolían menos con tu voz, con tus caricias sobre mis cicatrices y un trozo de mi alma se arrancó de cuajo de mi interior cuando suspiré. Y me miraste, no sé si en ese momento viste en mí al mismo que había escrito el libro, aunque sólo fuese por una fracción de segundo. Después te llamaron por teléfono, la última vez que hablé contigo por teléfono estabas llorando, nos dijimos “te quiero”, “adiós” y colgué sintiendo que con ese acto yo había apretado el gatillo. Bang. Maté lo que más quería por no verlo sufrir y no me quedan milagros. Bang. Nunca debí matar algo que no sé resucitar. Bang. Tu maldición: “puto Twitter”. Bang. Y el silencio que llega tras la muerte…

4 comentarios:

  1. No subestimes un "te quiero" entre lágrimas aunque sea al otro lado del hilo telefónico. Arriba joder! 😘

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  2. Patético mi comentario que lo haz borrado.

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    1. Yo no he borrado nada. Nunca he borrado ningún comentario nunca, ni cuando me llamaron hijo de Satanás (lo cual fue un halago).

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Todo lo que calles, te violará por dentro. Así que habla.