sábado, 25 de abril de 2015

PRINCIPIOS LITERARIOS HEREJES II. AVERÍAS.



Lo peor del insomnio es pensar, lo peor de pensar es el insomnio. Así que no sabría decirte si era una noche de avería cerebral o simplemente una noche más de insomnio. La vida está llena de momentos tan cotidianos en los que no sabría distinguir la causa del efecto… Estaba releyendo algunos escritos, míos y ajenos, cuando un rayo de conciencia se hizo luz y su trueno se tornó pensamiento de caóticas ideas.
“Eso que escribiste es perfecto”, o “genial”… Y no, la perfección no queda al alcance de nuestras manos. Un personaje enmarcado en un tiempo y en un espacio, una historia y un fin. Es tan simple, que no puede ser perfecto. “Yo soy yo y mis circunstancias” dijo Ortega, y lo dijo como si las circunstancias se pudieran controlar, como si ese yo no fuera un caballo desbocado de esta manera. Y ese personaje no es más que un esbozo, porque para que fuera perfecto tendría que escribir su biografía, su primer beso, sus castigos, sus días de escuela, sus fracasos, sus triunfos, sus amistades, sus sueños, todos y cada uno de sus pensamientos, sus filosofías cambiantes… Una infinidad de circunstancias que lo han moldeado. Pero no, sencillamente, es un monstruo que presento de forma humana en un instante, reduciendo sus cientos de pensamientos y sensaciones por segundo a unas cuantas líneas que describen las ideas seleccionadas.
La perfección no existe en el arte, está en un infinito que no logro concebir y escribir sólo supone intentar perfilar lo mejor posible un pequeño momento, cercar una vida, acotar una historia, filtrar, cribar, censurar, borrar, obviar… El arte es una imperfección idealizada que sobrevivirá a su creador, mucho mejor logrado que su criatura. No es genial, no es perfecto, ni impresionante. Cada texto es un acto frustrado del que tú no eres consciente, es una búsqueda de un tesoro que nunca lograré encontrar, un experimento en el que nunca conseguiré dar con la fórmula, una explosión de laboratorio, una carrera en la que nunca llegaré a la meta. Sólo corro intentado llegar lo más lejos posible.
Ahora sabes que cada línea me conduce a un fracaso, a caer una y otra vez, a una derrota que veo anticipada. No es pesimismo, es darme cuenta de lo insignificante que soy, en la mota de polvo que supongo deambulando en el espacio que se repliega sobre sí mismo, que no puedo abarcar toda la realidad en mi mente y mucho menos expresarla en un papel, que nada de lo que haga cambiará nada en el vasto universo y que todo lo que haga afectará a mi insiginificante existencia. Y no sólo eso, si llueve me invade una melancolía y no soy dueño del tiempo meteorológico, ni sé por qué este cambio de ánimo. Si te mueres, me afectará; si hay una guerra, también; si me muerde un perro rabioso; si alguien decide asesinarme… Hay tantas cosas a las que estamos expuestos y que no podemos elegir, ni controlar, que nos empujan a hacer cosas. El simple hecho de que llueva me hace quedarme en casa, o coger un paraguas, o mojarme, o correr entre charcos, a coger el coche para buscarte, a salir con botas en vez de con zapatillas. Una mota de polvo zarandeada por un sinfín de vientos huracanados. Joder, ¿te das cuenta del caos reinante? ¿Te das cuenta que vives en un engaño al creer que hay un orden? Apenas le podríamos dar aliento a un personaje al que reducimos a una realidad tan simple, pueril, incompleta, porque seríamos incapaces de generar la milésima parte de ese caos. Que hay gente que dice que escribe para ordenar las ideas, el caos, este desastre, y viven engañados por su propias líneas. No hacen más que barrer la mierda para debajo de una alfombra arrugada e intentando esconder el elefante en el armario y pegar sus excrementos en el techo.
Me he agobiado un poco al principio, la verdad. No por ser esa mota de polvo, en absoluto; más bien, por ese torrente de ideas, su reflexión y asimilación. Me gusta ser esa pelusilla prisionera. He estado yendo a la iglesia últimamente. Antes iba porque creía, la familia de mi abuela es bastante católica y, de pequeño, su hermana me intimidaba con la presencia de Satanás en el mundo y me contaba macabras historias. Estos últimos años iba a la iglesia de este pueblo porque, la verdad, se lo tienen todo muy bien montado para la paz interior. Es una iglesia a la que, como mucho, pueden ir cuatro viejas. El edificio es austero, no tiene cuadros, apenas tiene imágenes, los bancos son viejos, no hay calefacción y el agua bendita se hiela en invierno, el olor a velas… No sé, iba y encontraba paz, por un momento tenía fe en mí mismo tras pedir perdón. La gente cree en dioses porque teme que se acabe su existencia tras la muerte, porque temen ser castigados con un infierno o por costumbre. A mí me resultaría todo mucho más sencillo si existiera Dios y que todo dependiera de él, mi vida, mis acciones, es decir, que no tuviera libertad, porque así yo no sería responsable de nada. ¿Pero si sólo y únicamente yo soy responsable de mi vida, mis acciones, mis pensamientos? Entonces me echo la culpa de tantas cosas… Así que me complace ser ese ser microbiano que es víctima de algo que no comprende.
La obra literaria española más representativa son Las aventuras del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, conocido por el Quijote. Hemos resumido hasta el título, como resumimos todo. Un hombre lee libros de caballerías, enloquece por esas lecturas y se cree un caballero, y saldrá con su vecino Sancho a hacer vida de caballero para luchar contra la injusticia y defender a los oprimidos. Cuando recupera la cordura, fallece. No se sabe cómo fue su infancia, cómo llegó el primer libro de caballerías a sus manos, que sintió al leer el Amadís, cómo fue el progreso de su locura, qué soñaba, sus pensamientos… Falta tanta psicología, tantos hechos, emociones… Se nos presentan los personajes como un axioma, una verdad absoluta que el lector acepta sin hacerse preguntas, porque a la gente le gusta lo simple, porque lo que no está escrito tú ya lo interpretas o lo olvidas, porque nadie estaría preparado para un Ulises de Joyce un millón de veces más complejo y detallado de la vida de un personaje (y de todos los demás), porque el escritor moriría antes de dar término a su obra.
En cierto modo, gracias a esa lectura interpretativa del lector, se completa mínimamente un poco el relato, como esa prueba de lectura en la que a las palabras les faltan vocales y la mente del lector las repone automáticamente. Asimismo, habrá lectores que no completen la historia, que estén acomodados a la simplicidad, que no son conscientes de la complicidad que deben guardar con el escritor, a la ayuda que le deben de prestar y, claro que los hay, sería la única forma de explicarme un libro como Intranerso con miles de defensores.
Aunque puede que sólo esté desvariando, que sólo haya sido una absurda concepción del universo y de la literatura en un incómodo insomnio. Si es así, bueno, gracias por el halago; si tengo razón, gracias por haber completado tan bien mis líneas.

P.D.1: No se me malinterprete, en ningún momento he dicho que el Quijote sea una mala obra.
P.D.2: No leas Intranerso.
P.D.3: Espero no haberle quitado las ganas de escribir a nadie.
P.D.4: Bueno, sí. Al de Intranerso.
P.D.5: Está lloviendo…



7 comentarios:

  1. Lo de la imperfección, la pequeñez, la melancolía y la lluvia, lo de completar las líneas, me encantó.
    Gracias Joker, por cosas que no podría describir que causan en mí esas palabras que escribes. Gracias, por permitirme leer acerca de tus insomnios.
    Y tal vez vaya a morir (ojalá que no), esta parte de mí que busca tus líneas y se hunde en ellas. Pero por ahora, gracias por recordarme que no eres lo que uno imagina.

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    1. Si alguna vez muere esa parte de ti, espero que no quedes marcada por lo que escribo. A veces, es difícil dedengañaros y sacaros esa imagen que tenéis de mí, que exactamente no sé cuál es.
      Muchas gracias leerme y comentar, por completar mis líneas con tu lectura.
      Biquiños, pequeña.

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  2. jajaja, muy buena avería. He tenido esa sensación de pérdida de control muchas veces sin necesidad de que haya lluvia. Me siento indefensa y expuesta a todo y además por mi culpa. No sé si será hereditario o es que realmente he nacido con una tara pero cuando me siento así me lanzo a hacer o decir lo impropio para ver que puede suceder. Por ejemplo, como has dicho lo de la iglesia pues ahí sería, si me da el desasosiego por mi ateísmo, gritar "Mecagoendios" y esperar a ver que pasa. Me he metido en un acuario con tiburones, salte de unos 6 metros de altura a un charquito (menos mal que estoy delgadita), el otro día me puse una pitón encima,......y sigo aquí. Sí soy responsable de lo que sucede así que prefiero vivir así, en la locura. Será que me gusta el caos.
    Por lo de escribir más simple o complejo pues prefiero leer lo complejo casi siempre y buscarle las vueltas al rompecabezas. A veces, cuando leo un personaje muy caracterizado por muy bueno que sea, me quita las ganas. Demasiado, como bien dijiste, perfecto me quita la imaginación que puedo poner a ese personaje. El amor es también un pedo cómplice que se le escapa a la reina del baile! jajaja. ¡ES PERFECTO JOKER, ES GENIAL! Es broma, es una gran reflexión. Un besazo
    P.D.: Psicología inversa, leeré Intranerso :)

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    1. Hay demasiadas contradicciones, en mi opinión, para escribir. Así que todo es un caos. Es cierto que algo muy detallado mutila la imaginación del lector y ello le frustra, muchas veces. Por otro lado, sería sólo un esbozo y se busca constantemente un equilibrio. Lo bueno es que cada uno tiene su propio equilibrio en un punto distinto.
      Tal vez dentro de un tiempo digo lo contrario. Estoy demasiado perdido en estas lides con el papel.
      No lo leas, de verdad jajaja.
      Gracias por leerme y comentar.
      Biquiños

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    2. Te imagino haciendo esgrima con una hoja :) Tampoco tengo señal últimamente pero eso, que lo haces genial Don. Besotes

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  3. Quizá las únicas obras que podamos escribir completas, de principio a fin, sean nuestros hijos. Lo demás que escribimos no es más que "vanitas vanitatum, omnia vanitas", un penoso intento por llegar a una efímera inmortalidad. Y, claro que no hay perfección en el arte, pero El Quijote se acerca mucho. No podría decir de él con justicia
    que es libro a mi entender divino si encubriera más lo humano, porque no hay obra más humana que esta. Del Ulises no puedo decir más que me resultó un tostón ( que Dios me perdone por la herejía) y que prefiero mucho más que el escritor nos deje un espacio para imaginar a que nos relate minuto a minuto los pensamientos, palabras, obras y omisiones de un personaje como Bloom. Y si, somos caos, y el caos es el reconocimiento de nuestra incapacidad para abarcarlo todo, como en lo que escribimos. En cuanto deje de llover verás que cada linea que escribes nunca puede conducirte al fracaso. Tienes el poder de crear un Frankenstein. Y de hacerme reflexionar sobre todo esto a la una de la madrugada. Y qué coño, escribes de puta madre. Un abrazo

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    1. Siento tardar tanto en contestar, lo estaba haciendo el otro día por el móvil mientras te escribía una parrafada y, antes de enviar, se colgó. Así que lo hago ahora que estoy con el ordenador.
      A mí el Quijote me gustó, narrativamente es bastante fluido y sí es cierto que es muy humano. Confieso que el Ulises van dos veces que intento leerlo y que llega un momento en el que no logro entender el texto y lo dejo. Sé que no se puede entender todo, pero he llegado a perderme por completo. Simplemente, quiero acabarlo para poder decir que es un insulto al lector y que lo único que pretendía era burlarse de la crítica.
      Creo que el arte nunca podrá ser perfecto, de lo contrario, habría unas normas infalibles (fuera de cánones y modas literarias) que conducirían a la impecabilidad, pero no habría originalidad. Por eso, en esa forma que tenemos de afrontar individualmente esos límites está el arte, aunque no lleguemos ni por asomo a rozar esa frontera.
      Es un fracaso en el sentido en que la prosa no es como un verso, siempre se podría mejorar algo. Me desgastaría en apenas dos páginas.
      Muchas gracias, hago Frankensteins con mis pedazos míos. Siento hacerte reflexionar, es algo malo que conduce al insomnio.
      Un abrazo muy fuerte.

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