lunes, 6 de abril de 2015

20 POEMAS DE AMOR Y UNO ERÓTICO (III)



XI

Planté batallas en tierra fértil,
ahora las flores malditas vienen a por mí.
No busco jaleo escarbando tu pecho,
sólo atrincherarme
y dormirme.
Amancece, que no es tan raro;
anochece, que no es para tanto;
despierto sin ti, eso es demasiado.
Cojeo de un ojalá
que se marea y vomita
en las agujas de un reloj.
Intento vencer a las goteras
escupiendo hacia arriba,
romper leyes físicas
y crear unas carnales,
inventar caricias
matemáticamente inexactas,
geométricamente escorzadas;
besos creando ecuaciones
entre tu boca y la mía
con mil variables;
orgasmos de química inestable
que te hagan arder
del punto A al punto G;
formular los teoremas
en versos fraguados
en los nueve círculos infernales,
enfríados en los siete mares
que desbordaría la luna
de tu mirada.
En silencio se hace todo
prácticamente posible,
teóricamente lunático,
y se hacen interferencias
en mi patológico cerebro
al colarse la electricidad de tu mirada
por mi imaginación.
Y ya no hay silencio,
sólo ruido blanco.
Qué duro está el suelo
cuando me olvidas,
qué cruel es el sol
cuando no estás,
qué puta es la luna
cuando no eres conmigo,
cómo me duele el cuerpo
cuando no cargas con mi alma.
Ahora que estás tan lejos
y te encuentro en cada canción,
en los estribillos del insomnio,
en los ecos de las esquinas vacías,
en los casquillos que dejan las nubes al disparar,
en las desafinaciones de mi demencia.
Si tienes frío,
te desvestiré a quemarropa,
te susurraré a bocajarro,
te rebañaré los labios
hasta que mantengas el equilibrio
donde nada permanece en pie
y yo me caigo
intentando llegar a ti.
Y vas con ese cuerpo de infarto
por los pasillos de cardiología
reventando desfibriladores,
echando pulsos a los latidos,
besando adrenalida.
De homicidios como tú
quiero morir yo
para que el epitafio
de mi agrietada lápida
luzca tu prospecto.
De un beso, de una caricia,
un abrazo,
de un accidente de miradas,
de poesías kamikazes,
de silencios
con ciaunuro compartidos.
Lo importante
es que el dolor de la agonía
no me importe.
Hasta entonces,
mientras tanto,
he ido a buscarte
con mi camión de la basura
para llevarte al vertedero
a ver estrellas,
a contraer infecciones
mientras encuentro mi corazón
y tú miras constelaciones
diciendo que esto apesta.
Cuánto sentimiento
de segunda mano
roto por aquí…


Latido para María del Mar González Orejuela 08/03/2015



XII

Sé estar solo,
conozco el abandono de mis huesos
en una tumba.
He aprendido a respirar
de lo que suspiro,
a comer
de lo que vomito,
a llorar
lo que me inunda,
a ahogar
lo que me quiere sacar a flote
de este nicho.
La soledad del monstruo
y del diamante único,
el rincón de lo olvidado
y el cajón del recuerdo,
allí donde el trueno
castra al arcoíris,
donde mi corazón
implosiona sin ti,
explota por mí
y se ahorca
de la aorta
sin una última voluntad.
Y tú
sonreirás mirando hacia otro lado;
yo bailaré con cuchillos
que devuelven mi reflejo.
Tú te acicalarás en un espejo,
llegas tarde
y puede que el tiempo espere por ti.
Ayer fui Dios;
hoy, un villano
sin munición
y con el cañón torcido.
El viaje de una bala perdida
es infinito,
como el bucle en espiral
de un momento perdido,
de una oportunidad que se fue,
de lo que pudo haber sido
y no estaba inventado,
ni siquiera imaginado.
Tal vez un día te materialices,
te invente a mi lado
para que me destierres
de la tumba.
Silencio,
su eco,
ida y vuelta
que no trae
ni lleva nada.
Todo está en su sitio,
y qué mal…
Tú allí,
yo no sé dónde
y quiero ponerlo
todo perdido,
el mundo patas arriba
y después, a ti,
al cien
y al milpiés.
Todo está en un suspiro
que no te llega.
Maldito eco,
eco…
eco…
co…
cobarde.
Poesía cobarde,
versos que están en la cruz
y no se dicen a la cara.
No tengo un “yo” poético,
me ha salido dramático,
tirando a trágico,
tirando piedras
a mi tejado con goteras.
Tan cobarde
como masturbarme
a tus espaldas
pensando en ti.
No, pensando en mí,
contigo.
Versos con conservantes
y colorantes en blanco y negro,
prosa mutilada,
muñones de líneas
con gangrena.
No tienen el brillo
de una mirada,
ni la fuerza
de un latido,
ni la rima
de una canción,
libres,
blancos,
vacíos…
Incapaces de llenarte,
efímeros,
mortales,
suspiros,
ercutos…
No perdurarán
saliendo de una tumba.
Ojalá bebiera por ti
las cantidades de antes,
escribía mierda,
pero me leía mejor.
El amor
dejó la guadaña
llena de flores
y una tierra yerma
donde llorar
por ti
mientras me compadezco
de mí.
Y me agarro
de un sueño alado
que no puede conmigo.
Sé que te peso,
que la gravedad
nos atrae hacia el mismo infierno
mientras intentas asirte
a una nube.
Va a haber tormenta,
se acerca temporal,
y yo con el corazón
sin amarrar
y el ancla
en el pasado.
Mírame
cuando te callo,
escúchame
en mi ausencia,
huéleme
en el hueco vacío de tu cama,
tócame
en esa canción
que no te recuerda a mí.
Ahora pido imposibles;
mañana
te pediré perdón
y nunca sabré qué fue real.
Me tragaré los deseos,
uno cada ocho horas
y sobredosis en insomnios
que me lleven
a un sueño eterno
contigo.
Duérmete.

Latido para María del Mar González Orejuela 18/03/2015



XIII

Desnuda, anúdame
y desnúdame
mientras yo enhebro
cada momento
de suspiro, lamento
y tormento
para hacerme mito
si me engarabito
casiéndome a cada latido
de tu corazón maldito.

Me he quedado en blanco por regalarte los colores que he ido rebañando entre las flores. Así que me pondré morado tatuándote besos, algún pecado y desequilibrios de los que nunca saldremos ilesos.

Y te buscaré en los bares,
por todos los lugares,
tierras y mares
arrastrando mis males,
entrando sucio en tus manantiales.
Coróname con tu sabor
matando mi flor
de fuego y dolor
aljofarada de amor.

Acariciando el vergel de tu pelo, contándote historias y estrellas mientras me enseñas el cielo, estas galaxias y aquellas…,
te dormirás cerrando tus pétalos en los recovecos de mis abrazos.

Te despertaré cuando sea primavera.

Latido para María del Mar González Orejuela 21/03/2015



XIV

Soñé que dormía contigo
y sentí el insomnio
de estar a tu lado
oliendo tu pelo
que se volvía marejada
con la luna llena.

Tus párpados caídos
que nunca logré levantar
en mitad de la noche,
el calor que irradiabas
derritiendo la luz de la luna
en diamante líquido.

Y la paz de oírte respirar
mientras el mundo
me roncaba al oído.

Me desperté
antes que tú.
Sentí frío
y jamás te encontré
a mi lado.

Si no puedo abarcar
tu recuerdo,
¿cómo hacerlo contigo?
Si no logro
hacerme un hueco en mi vida,
¿cómo formar parte de la tuya?

El papel sabe sabe más de ti
que yo mismo,
las palabras llegaron
como yo no pude hacerlo.

Mis manos nunca aprenderán
a acariciarte
y han de conformarse
con escribirte.

Mis labios nunca llegarán
a besarte
y están destinados
a pensar tu nombre
en voz alta.

He de quererte
a través del papel
hasta que alguien
lleve las líneas
a la práctica.

Perdón por ser sólo teoría.


Latido para María del Mar González Orejuela 02/04/2015



XV

Dime que trenzarás
nuestros latidos
con estas líneas
que se deshilan
en tinta,
que todo saldrá bien
sin salir por la puerta,
que me encerrarás en ti
tras un parpadeo,
que me protegerás
del frío con tu sonrisa.

Susúrrame que me odiarás
con tal de no olvidarme,
que le pondrás mi cara
a una canción,
que bautizarás
a la lluvia con mi nombre.

Escríbeme
que te sientes sola
cuando callo,
siete líneas
que formen mi arcoíris.
Escríbeme lo que callas
cuando tus labios besan,
lo que dejas escapar
cuando abrazas.

Cántame la nana
que despierta
a mi niño interior,
cántame un “Te echo de menos”
en el que nunca
podré guardar el equilibrio
al estar a un paso
de tu voz
y a otro,
de tu mirada.

Láteme las caricias
que nunca nos dimos,
los suspiros
que se perdieron
en las tormentas
de la distancia.

Resucítame los besos
que murieron
en mis propios labios
por no encontrar
tu boca,
las noches
que se fueron
sin vernos juntos.

Dime
que me susurrarás
que me escribirás
que me cantarás
que me resucitarás
los latidos.


Latido para María del Mar González Orejuela 06/04/2015



6 comentarios:

  1. Cada vez envidio más a esta, seguramente increíble por como la sientes, chica María del Mar. Tremendo Joker. Me encantó especialmente el "El viaje de una bala perdida/es infinito" porque los que perdimos el objetivo o nos descarriamos (ovejas negras) nos parece eterno esto de los "sentires". También "El corazón sin amarrar y el ancla en el pasado", no nos deja avanzar. Y, por último, el que más me gustó "Y la paz de oírte respirar/mientras el mundo/me roncaba al oído" es tremendísimo sentir. Te extrañé mucho, me alegro que estés aquí. Un abrazo muy fuerte poeta ausente!

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    1. No la envidies. Voy a acabar con la magia que parece que rodea a estos poemas. Varias veces escribo a personas porque me lo piden, éste es uno de los casos. Ni yo estoy enamorado de ella ni ella de mí, pero sí hay una amistad (que no es poco). ¿Qué lleva entonces a una chica a pedirme que le escriba? Pues, por mi experiencia, porque supongo que hay un romanticismo frustrado en su realidad que es suplido por estos versos. No soy más que un instrumentos que completa algo que alguien necesita. Cuando María del Mar obtenga este romanticismo en su mundo, ya no necesitará de mís poemas. Esa es mi teoría. No soy más que un instrumento. Nunca la he visto, nunca he dormido con ella, ni la he besado, ni tocado ni nada. Así que como todo poeta, soy un mentiroso, un farsante, pero en eso consiste la literatura.
      Yo también os extraño. Biquiños y un abrazo muy fuerte.

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  2. Estoy desayunando con tus poemas. Unas gotas de Baudelaire, otras de Bukowski, un poquito de Neruda. Uff, un auténtico alarde, un torrente. ¡Qué envidia esta poesía a chorro!.

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    1. Espero que no se te haya cortado la digestión. La verdad es que sí que has acertado en las fuentes, en pleno siglo XXI es imposible no relacionar líneas con unos antecedentes. Aunque siempre queda adaptarlas y modificarlas a uno mismo intentando aportar todo lo que uno pueda de su propia cosecha.
      Me alegro de que te haya gustado y muchas gracias por haberlo leído y comentado tan positivamente.
      Un abrazo, Fernando.

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  3. Gracias por publicar de nuevo, Joker. Te he echado de menos. La verdad, me han encantado tanto algunas frases, que las pegaría en mi pared el día que pudiera.
    Creo que percibí cierto desánimo que no había notado antes en tus latidos para esta chica... O tal vez sólo soy yo.
    Gracias otra vez, Joker. Biquiños.

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    1. Lo cierto es que estoy desganado, o desgastado, o desganadamente desgastado. Aunque he intentado ser más romántico esta vez. No obstante, para no repetirlo, puedes mi respuesta a Ana.
      Gracias tí, pequeña Rossana.
      Biquiños.

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