jueves, 1 de enero de 2015

COMPLICACIONES DE UN INSOMNIO



Corazón frío, pezones duros, piernas abiertas y ojos cerrados para no ver que yo estaba entre tú y el cielo que quieres tocar. Puedes correr las cortinas y asomarte al cristal, no encontrarás a nadie como yo a estas horas en las que a nadie le da por mirar el reloj. No sabes correrte asomándote a mí, siempre mirarás hacia dentro en cada orgasmo olvidándote de mí, del tío que te follaste hace dos días, de qué has bebido antes y qué mearás después. Yo consolaré cada una de tus heridas mientras te haces sangre mordiéndote los labios y aprietas los puños queriendo arrugar la mierda de poemas que te han escrito hasta entonces. Te follaré en prosa y después pasarás página.
Sexo sucio como la parte de atrás de una nevera, como los azulejos de la cocina y el baño del Betty Boop. Los gusanos se comerán las caricias cuando el escalofrío muera en nuestra piel.
Juro usar el último chorro de sangre que me quede en las venas en una erección para dedicarte fuegos artificiales entre mis sábanas sobadas de soledad hasta dejarme la piel del prepucio para que no se la coma el tiempo.
Y poesía es ver tu nombre junto al mío en una orden de alejamiento, verte asomada en el balcón gritando con las llamas detrás. ¿Por qué teníamos que separarnos tras el orgasmo? Sé que cerrabas los ojos al besar a otros para sentirme a mí, o para no sentir nada, que es lo mismo. Para no arriesgar la única parte no infectada por el hielo negro que coagula tu corazón.
Dime, ¿qué importa que haya canciones que te recuerden a otros si todos los silencios te recuerdan a mí? Si bailas sola para que nadie te pise, para que nadie te ayude a levantarte si tropiezas con tu sombra y te caes, sin nadie que se apiade de ti y te remate cuando ya no quieras separarte del abrazo del suelo. Nadie te hará tan diosa como yo tras una botella de whisky y, como diosa, blasfemaré tu nombre al llegar solo a casa, al llegar al orgasmo… Después me dormiré y al despertar sólo serás una mortal cualquiera, con sus miedos, sus debilidades, sus dudas… Sólo un cuerpo de carne y hueso sin corazón, un cajón vacío, un ojo sin mirada, una luna sin sol, un vacío dentro de un infinito.
Y ahora, ahora te tengo acostada junto a mí sin saber si será la última vez. Sueñas, estás lejos… Nunca pudiste ver cómo te miraba mientras dormías. Tu pelo huele a “nunca más”, tu culo frío permanece impasible. Duermes con la tranquilidad de quien se va a ir y no volver.
No es necesario, despertarás sola porque prefiero acabar solo que olvidado y traicionado. Cambia las sábanas, están llenan de esperma y de versos que te he escrito. Cierro la puerta, tiento con los dedos las paredes del pasillo y salgo de tus muros. Llamo al ascensor, espero, entro, bajo, me miro al espejo y tengo la sonrisa de quien lo ha perdido todo por alguien. Salgo a la calle, respiro la cálida noche de verano azulada, como el trombo de una vena al romperse. “No mires atrás” me digo con las manos en los bolsillos mientras me voy alejando de tu mundo y me voy haciendo cada vez más pequeño. Mierda, qué bien huelo a ti…

4 comentarios:

  1. Ese "mierda" final me ha encantado. ¡Qué solidario es el amor que aun sin recibirlo, cuando no es recíproco, damos hasta la última gota de nuestra sangre por el otro! Esto no lo sabía y es tal cual lo has escrito. Me ha gustado mucho. Un abrazo Joker y feliz año

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siento tardar en responder, no sé por qué no me llegan correos al móvil...
      Bueno, hay más posibilidades de que te quieran si das, ¿no? Después, supongo que uno se puede romper o huir.
      Un abrazo muy fuerte.

      Eliminar

Todo lo que calles, te violará por dentro. Así que habla.