domingo, 23 de noviembre de 2014

MÁTAME



Las paredes están sucias, las he manchado con la diarrea de tu recuerdo. En la esquina, una telaraña en la que ha eyaculado la nostalgia y una grieta baja por ella, oscura, abierta, con forma de trueno… herida. Necesito una casa redonda para no llorar por las esquinas. Los azulejos de la cocina llenos de grasa, como cuando tu cuerpo sudaba bajo el mío, donde me patinan las caricias.
El baño es un cementerio en el que la bañera es un ataúd, tu ojo en el desagüe mirándome sin parpadear. Nunca me sentí tan desnudo. En la taza del váter veo tu sonrisa, la cisterna me recuerda a tu risa y me arrodillo para vomitar. Tú sigues descojonándote.
La cama deshecha sin ti no tiene sentido. Las sábanas revueltas son tu pelo rebelde; mis lágrimas, caspa; la almohada, tus pechos calientes. He convertido la habitación en un caos para no verte en el surrealismo del desorden. El colchón cruje como lo hice yo cuando todo se acabó. ¿Acabó? Para ti, el juego continúa en la mente del perdedor. Te perdí, pero no logro deshacerme de ti, ni de mí, ni de nosotros, ni del mundo, de las calles que me dicen que hay un camino que lleva a tu portal. Voy vomitando por ellas para no perderme si tengo que volver con el rabo entre las piernas. Tienes a Cancerbero echando espuma por la boca en él. Tres cabezas ladrándome, yo perdí la mía por ti.
Un par de líneas, cien pensamientos, mil tachones, infinidad de latidos abocados al infarto cruzando espada con el pasado. Y mi armadura oxidada por los suspiros que acabaron en eructos con olor a whisky. Te echo de menos porque no he podido echarte de mi agonía.
El insomnio es una puta sifilítica compartiendo la aguja del reloj conmigo. Me masturbo para intentar dormirme, me jode evitarte en el negro de mi evasión y que en el último momento me vengas tú a aparcar en el hueco de mi orgasmo para fingir el tuyo. Mis “te echo de menos” resbalan de forma viscosa entre mis dedos. Uno siempre siente nostalgia mientras sostiene su polla en la oscuridad.
Mátame, dame una oportunidad para huir de ti. Prometo tomarme en serio lo de morir y no resucitar. No reces por mi alma, la tienes tú. Me mandaste al Infierno, ese abismo que hay al caer bajo tus pies armados con zapatos de tacón.

4 comentarios:

  1. Grande Whitejoker. Me encanta. Tienes una frase que me ha dejado helada "Te echo de menos porque no he podido echarte de mi agonía".
    Me ha dado incluso miedo lo del ojo mirando sin parpadear a través del desagüe.
    Ese "Mátame" le va de perlas. Poético incluso en lo más escatológico y como siempre muy romántico.
    Ese sentimiento de abandono, de no poder olvidar, de odiarse, de odiar a la persona,.....lo has bordado.
    Por cierto, muy buena la nueva foto.
    Un abrazote

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    1. Muchas gracias, Ana. Vaya, y yo pensando que la mejor frase era la de que necesito una casa redonda para no llorar por las esquinas ;)
      Sigo intentando que resulte romántico a pesar de la suciedad. Aunque nunca sabré si lo consigo o es que la gente que me sigue comparte ese concepto de romanticismo.
      Bueno, no hay odio o, al menos, no quise transmitirlo. Sí ese abandono que hay que asimilar.
      Después de 5 años con la misma foto, decidí cambiarla ayer. Me siento más identificado con ésta.
      Biquiños.

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    2. Esa frase está bien pero me recordó a Emos. No hay referencias al odio, es cierto. Quizás fui yo que me puse en tu lugar y vi mi demonios. Suelo odiar. Un besote, biquiño, bico.........

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    3. Odiar cuesta demasiado trabajo. Nunca dejes que una emoción sea más fuerte que tú.
      Siento contestar tarde, he tenido que comprar otro móvil, aunque ahora te estoy contestando con el PC.

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Todo lo que calles, te violará por dentro. Así que habla.