martes, 26 de agosto de 2014

AHORA



Ahora, ahora que vivo en silencio y muero escribiendo. Ahora que todo parece un momento en  el que se  mezcla el frío mármol de la lápida con las flores Ahora que soy una flor arrancada, muerta, pero que parece viva. Ponlas en lágrimas para que agonicen más tiempo. Ahora que el tiempo es sólo una vida, que es el tiempo en el que se tarda en grabar un epitafio. Dime, ¿qué pondrá en el tuyo? Una vida resumida en un par de palabras. Sólo eso, unas pocas palabras cuando has escrito miles; destruido, cientos; borrado, millones. Dime poeta, ¿por qué frase te recordarán? O quizá lo entierre todo el olvido.

Enséñame a olvidar. Enséñame a olvidar que una vez te quise, que una vez tuve latidos suicidas. Y todo se queda en momentos. Yo soy yo, y mis momentos. Mis momentos de tormenta y marejada, mis silencios de calma y cadáveres flotando en el mar cuando resucita entre sangre un amanecer. Que la noche nos decía que éramos uno, pero paseando juntos el sol nos mostraba dos sombras en el suelo.

Ahora que bajo mis pies hay una cuerda de Judas en un tira y afloja, en el que me siento hoja que sólo el viento arrastra o aloja. Y en esa hoja de otoño de mes de octubre irán mis palabras que se llevará el viento. Ahora que el cielo destila su tinta y la hace llover para ser sólo charcos que se pisan o se evitan.

Ahora que soy sólo un villano sin munición mientras ve cómo la noche dispara estrellas fugaces. Que no son estrellas, son ángeles cayendo con las alas abiertas mientras dejan una estela de plumas ardiendo en la oscuridad.

Ahora que me partí en dos para no estar solo, y en cuatro, en ocho, en dieciséis…. Ahora que somos legión. Legión en guerra civil, matándose entre ellos por la conquista de una mente en la que sólo hay tregua en lo prohibido.

Ahora que no sé distinguir entre la nada y el infinito, entre el segundo y el latido, entre la fe y la ceguera, entre el insomnio y las pesadillas. Ahora que he combinado decenas de colores intentando crear un arcoíris para acabar con un espeso sepia… Ahora que no sé distinguir el color sepia del de la mierda.

Ahora que sé que dura más un dolor que un orgasmo, que la sangre deja una cicatriz y el esperma se borra con papel higiénico. Respóndeme, ¿cómo los pensamientos en silencio se hicieron trompetas de Jericó? Ahora que veo a Cristo crucificado exhibido en una iglesia como un trofeo de caza de la humanidad. Mi última cena quiero que sea tu boca, tu coño, tu saliva, tus miedos. Comerme tus dudas, tus pecados, tus demonios. Seré la jaula de todo lo que temes y te tortura… de todo. Puede que te quedes vacía y un papel en blanco sea mi único exorcista.

Ahora que sé que la mejor respuesta es una buena pregunta hecha en el momento más irracional, que no hay camisas de fuerza para miradas y sonrisas, que un arañazo en la pared de un manicomio es más poesía que la firma de tu puto grafiti garabateando tu nombre o la banda a la que perteneces. Ahora que sé que no quiero vomitar bajo farolas que me muestren mis entrañas. Concédeme este baile entre tanto ruido y te prometo el mayor de los silencios.

Ahora….Ahora me preguntan “Y después, ¿qué?”

viernes, 22 de agosto de 2014

DEMENCIAS ETÍLICAS.



Cuelgo un plátano de la ventana en las noches en las que no hay luna. Y nada tiene sentido porque apago la luz y no brilla. Podría haber colgado una sonrisa, pero no me quedan tan relucientes. Y cada estrella es una lágrima levitando en el velo negro del cielo. No sé si el sueño me concederá este baile y, si lo hace, no sé si me pisará los pies.
Sueños rotos, como cristales, que al pisar crujen como seca hojarasca que acaba ardiendo bajo una lupa de dilatadas pupilas. Dime que no hubo un réquiem como ese “adiós”, que no hubo una carta sin sangre, que no hubo una esquina en la que esconderse con una sábana mientras te conviertes en fantasma.
Déjate la piel en mí, y serás presa de los perros por quedarte en los huesos. Y es que cada uno hace de su calavera su propia bandera pirata. No tengo pólvora en este barco de papel, sólo tinta… y le pesa. Hundiéndose va tiñendo de negro tu charco de lágrimas bañadas de luces de burdel y semáforos.
La noche es larga. Tan larga que debería ser arma blanca.

sábado, 9 de agosto de 2014

MINIMANICOMUENTOS


BLANCANIEVES Y LOS SIETE PECADOS

Y Blancanieves despertó tras el dulce beso del príncipe. Abrió sus ojos gris piedra húmeda de río que va arrastrando la corriente. Fue entonces cuando Mudito diría las únicas palabras de su vida:
-Llevamos follándonosla durante años y a ninguno se le ocurrió darle un beso.  

CUANDO MI PASADO CHOCA CON MI PRESENTE
“La vida es un examen. Estoy en prácticas y no me sé la teoría. Tal vez por eso esté repasando el pasado para ponerme al día”. Le dije eso cuando ella entraba por la puerta y me pillaba con mi ex. No sé, pero creo que a ella no le gusta mi pasado, por eso nunca le hablé de él.

CUANDO NO SABES LO QUE ESTÁS PONIENDO EN JUEGO
Había palmado ya 6000 pavos en apuestas en el sótano del Betty Boop. Y creo que también había palmado otros 100 en Whitelabel con Trina de manzana. Las llaves de mi coche yacían crucificadas en medio de aquella mesa de póquer. Perdí. Regresé a casa, andando bajo los escupitajos del cielo y sus nubes. Llegué a la puerta y vi que tenía las llaves del coche en la mano.

LO SÉ TODO
-Dígame, maestro. Ya he aprendido todas las lecciones que debía saber. ¿Por qué sigue siendo más sabio que yo?
-¿Recuerdas la primera lección que te di?—Preguntó el maestro—.
-Claro.
-¿Y la quinta?
-Por supuesto—respondió el discípulo—.
-¿Las recuerdas todas?
-¡Sí!—dijo seguro el discípulo—.
-No sabes olvidar. Y esa es la lección más difícil de aprender. Olvidar para volver a aprender.

BARRA PEQUEÑA DE PAN POCO COCIDO
Tenía 18 años cuando conoció a esa panadera de 27. Se enamoró de ella. Estuvo seis años enamorado de ella, seis años pidiéndole siempre un barra pequeña de pan poco cocido. Ella ya cogía una barra pequeña de pan poco cocido nada más que entraba por la puerta de la panadería que anunciaba agudamente una campanilla.
-Hoy quiero una hogaza.
Ella se quedó parada, mirándole, preguntándose “¿Por qué quiere una hogaza?”. Es curioso, por un momento, toda la existencia vital de esa persona estuvo pendiente durante varios segundos sobre la estúpida pregunta de “¿Por qué quiere una hogaza?”. Le dije:
-Siempre quise sorprenderte de algún modo. Sólo se me ocurrió este.
Nunca más volvió a la panadería.

ROMEO Y JULIETA
La otra noche estuve discutiendo con Julieta. No sé, dice que nos falta comunicación o no sé qué. Estas conversaciones un día acabarán matándome…

COMO SIEMPRE, LA CULPA ES DEL PRODUCTOR DE SONIDO
Dios está golpeando con los dedos un micro y después dice:
-Probando, probando. ¿Se me oye?
Vuelve a golpear:
-Sí… Sí… Probando. Oye Pedro, esto no se escucha tío.

¿PARA QUÉ LO QUIERES?
-Señora, ¿una moneda? Por favor—pide el mendigo mientras camina al lado de ella—.
-¡Sí hombre! Para que te lo gastes en alcohol, ¿no?
-¿Si le dijera que es para ir juntando y comprar un arma para atracar un banco? ¿Me daría esa moneda?

LOS PEQUEÑOS DETALLES ME HICIERON GRANDE
Fue cuando ella vio ese micropene de cuatro centímetros en erección y se llevó la mano a la boca para ocultar la sonrisa que sus ojos delataban.
-Lo siento, no puedo. Me tengo que ir.
-Es que soy tan hombre que a Dios le dio miedo darme una más grande—dije—.
Ella se fue deprisa, con esa prisa de incomodidad. Diez minutos después sonaba el timbre de la puerta. Era ella:
-Nunca nadie me hubiera dado una respuesta tan buena en esa situación, y… ¿Sabes? Tal vez necesite más buenas respuestas en esta vida que buenas pollas.

LLAMADA PERDIDA
Es cierto, te lo prometí. Me dijiste que no te volviera a llamar, y yo dije que no lo haría nunca, jamás. Lo siento, he roto la promesa. Dicen en casa que por las noches se oyen voces. Soy yo, gritando, llamándote en sueños.

CLASE DE LITERATURA
Y entró el profesor, en actitud prepotente, con las manos en la rabadilla.
-Buenos días—dijo con indiferencia mientras caminaba sin mirar a sus alumnos hacia la cátedra—.
-Buenos días—dijeron los alumnos—.
En realidad, algunos no decían nada; otros, sólo lo baboseaban; otros, lo susurraban; otros lo decían con más energía.
-¿Alguien podría decirme algo sobre “La noche boca arriba”? No sé si a sus humildes mentes les ha dado en un momento de lucidez por leer a su autor. Díganme, ¿alguien ha leído “La noche boca arriba”? ¿Quién la escribió? ¿Qué análisis podrían hacer sobre el texto?
Todos callaron. Alguno sabía que era de Cortázar, pero calló porque se sentía pequeño. Sólo un alumno se levantó y respondió:
-Las drogas, como casi todo.

SIEMPRE HAY ALGÚN VIVO INTENTANDO QUITAR PROTAGONISMO A UN VIVO
Un día asistiré al entierro de un famoso, por ejemplo, al de Mick Jagger. Todos llorarán, irán con brazaletes negros y bajarán la mirada, la bajarán tanto o más que la profundidad a la que será enterrado. Yo entonces me reiré a carcajadas y todos me mirarán con desprecio. Yo seré el punto atención y podré decir algún día “Yo le quité protagonismo una vez a Mick Jagger”.

MEJOR ABRIR LAS PIERNAS QUE LAS VENAS
Se cruzaron un día por la acera. Ninguna cruzó, se buscaron…. y se encontraron:
-Eres un poco puta tú, ¿no? Abriéndole las piernas a cualquiera.
-Más puta eres tú, que te abres entera con cualquiera.

¿ESTÁ LLOVIENDO?
Y no es tristeza, ni lluvia. Es el cielo, que se le cae la baba mientras ve tu culo diciéndome “Hasta nunca”.

AUTOENGAÑO
Ella ya no le quería, cada beso era un compromiso. A veces, los besos eran tan prolongados que ella se sentía asco por tan larga mentira. Entonces, ante tal repulsión, dejaba de besar separándose para decir:
-Te quiero

BORRONES
Y entonces comprendí que, igual que una lágrima era capaz de emborronar la tinta de una palabra escrita, también es capaz de borrar una mirada. Ella lloró ríos de tinta y Rimel.

MATANDO EL TIEMPO
Serían las 2:22 cuando ella se levantó al oír ruidos. Yo estaba removiendo folios mientras les hablaba a los papeles.
-¿Qué haces?—me preguntó ella con ojos de tiro al plato—.
-He matado el tiempo escribiendo. Ayúdame a ocultar el cadáver.

WHISKIES A MEDIAS
Siempre bebía media copa. Nunca la apuraba. Bebía medio vaso y pedía otro whisky. Una noche el camarero le preguntó:
-¿Por qué siempre dejas las copas a medias?
-Porque al fondo del vaso siempre está ella—respondió—.

LA REALIDAD, A PALO SECO
Y no hubo música de fondo en aquella conversación, no hubo banda sonora. La realidad, lo que se dice, es a capellla.

DOLOR
No es autodestrucción. Me estoy haciendo daño para saber el dolor que puedo soportar. El problema es que aún no he conocido el límite. ¿Me lo enseñarás tú?

VOY DE FAROL
Y dejé la luz de mi corazón encendida, se me olvidó. Tú volviste pensando que había alguien.

Y ENTRE EL 1 Y EL 2, HAY UN INFINITO DE DECIMALES
Sólo sé que había sólo dos centímetros entre tu boca y la mía. Centímetros, con infinitos decimales. Nunca supe recorrer esa eternidad.